¡Te presento a tu CORE!

Seguro que has oído hablar muchas veces del CORE pero ¿sabes realmente qué es y para qué necesitas entrenarlo? Como es muy probable que tengas dudas ¡te lo voy a presentar!


¿Qué es?

Podemos describir al CORE como un conjunto de músculos ubicados en su mayoría en la zona central del cuerpo, cuya función principal será la de otorgar una mayor estabilidad, distribuir las fuerzas de carga del cuerpo correctamente y mejorar nuestro control postural entre otras muchas.

Dicho de otro modo, actúa como un cinturón o faja diseñado para protegerte la espalda y equilibrar tu cuerpo previniendo lesiones.


¿Qué músculos lo componen?

En este aspecto existen ciertas discrepancias entre autores, yo voy a nombrar los músculos en los que coinciden todos o prácticamente la mayoría y no es casualidad que sean también los más importantes.


CORE

En primer lugar los ubicados en la parte anterior del cuerpo, los que componen el conocido abdomen:

- Recto abdominal.

- Oblicuo externo e interno.

- Transverso del abdomen.

- Diafragma.

Por la parte posterior del cuerpo a nivel de la columna vertebral encontramos:

- Multífido

- Erector de la espalda.

- Cuadrado lumbar

A la altura de la cadera nos encontramos entre otros con:

- Glúteo mayor y menor.

- Psoas iliaco

- Abductores

- Suelo pélvico


¿Para qué y cómo mejorarlo?

Tener compensado y con un buen tono muscular el núcleo de tu cuerpo es fundamental por muchas razones, no solo te ayuda a enfrentarte al espejo reduciendo el perímetro de la cintura o en otras palabras evita que se te salga la tripa hacia fuera. Como antes comenté, tiene una función primordial en la distribución de cargas, esto te ayudará a prevenir multitud de lesiones del tipo hernias, protusiones o lumbalgias entre otras.

Por otro lado, interviene en el control postural y respiración, por tanto, ya sea en rutinas deportivas donde mejorará tu rendimiento, como en rutinas de “oficinista” donde te ayudará a adquirir o restablecer hábitos posturales mejorando tu calidad de vida.


El CORE trabaja constantemente debido a que es el principal estabilizador del cuerpo en cualquier actividad, sin embargo se puede trabajar también de forma más específica.

Chica haciendo una plancha, CORE

El tipo de entrenamiento que yo recomiendo es mediante contracciones isométricas.

Este tipo de contracción se produce cuando mantienes una posición específica en contra de algún tipo de fuerza como la gravedad.


El ejemplo más común de este tipo de contracción es cuando realizas la plancha, también conocida como plank o tabla, donde mantienes una contracción isométrica en el abdomen para evitar una hiperextensión de la espalda.


Otro tipo de entrenamiento muy beneficioso para el CORE es la práctica de ejercicios hipopresivos, un método emergente desde hace relativamente poco que te daremos a conocer en próximos artículos.


¡Ahora que ya conoces a tu CORE cuídalo!



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