¿Los genes deciden mi aspecto físico?

Actualizado: feb 25

En tu mente existe lo que Freud llamó el “ideal del yo”, una condición que la persona debe cumplir para ser considerada valiosa, según explica el psicólogo y psicoterapeuta Rodrigo Córdoba Sanz en su blog. Conseguirlo te da seguridad. Y pensar que el gimnasio y dejarse la piel en él nos puede ayudar parece una buena idea. Pero, ¿cuánto podemos mejorar con el ejercicio físico?

Está claro que la capacidad de mejora no es infinita, sino todos podríamos ser campeones olímpicos, pero no se trata de ser derrotistas ni de tirar la toalla. No todos contamos con los mismos mimbres para llegar a determinados objetivos, más el margen de mejora existe, condicionado en mayor o menor medida por ciertos factores, pero existe. La clave radica en establecer metas realistas y apostar por la constancia.

¡Esa es la buena noticia! Nuestro cuerpo tiene capacidad para cambiar, aunque quizás no al nivel que tenías en mente, influenciado por la publicidad y redes sociales. Una de las batallas más importantes que tienes que librar es contra tus expectativas. Ahora bien, de ahí a usar tu genética como excusa para no intentarlo, hay un abismo.


Los genes son importantes en mi aspecto físico pero no cruciales

Con estas afirmaciones sobre la mesa, pensar que esos kilos de más están determinados por tu ADN suena a excusa para perezosos y conformistas. Tu contenido genético no es inalterable ni rígido. Está demostrado que las mitocondrias de nuestras células tiene una gran capacidad para cambiar merced a una variable de la ecuación, los hábitos. Los genes avisan de una tendencia, pero no de un desenlace inevitable.

¿Cuánto cambia un gen en 30 años? Nada, ¿entonces por qué en España ha aumentado tanto la obesidad en estas últimas décadas? Achacar esto a la genética es absurdo. El estilo de vida y otros componentes ambientales son cruciales.

Partes de una base genética que te aporta un perfil, un somatotipo, que es la materia prima con la que debes trabajar. Los expertos coinciden en distinguir 3 tipos de cuerpo. Los endomorfos, tienden a acumular grasa fácilmente, concentrándose sobre todo en el abdomen, las caderas y los muslos. Los ectomorfos son delgados y tiene miembros largos, poco provistos de grasa y musculatura poco desarrollada. Los mesomorfos, son atléticos por naturaleza, torso fuerte, hombros anchos, suelen acumular poca grasa y tienen facilidad para desarrollar masa muscular. La mayoría de las personas se mueven en rangos intermedios y en una mezcla de varios morfotipos, en definitiva esto te puede dar la clave de qué puedes esperar o llegar a conseguir.

No te pongas límites fuera de la lógica, establece metas fáciles de alcanzar y cuando lo hayas logrado, busca otras que te motiven”, recomienda Andrés Fernández, director de formación de la Federación Española de Actividades Dirigidas.

A título personal añadiré que considero importante encontrar placer en el camino que te lleva a ir alcanzando tus objetivos, de esta forma conseguirlo será más fácil y no te cansarás de perseguirlos.

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